Historia

El concepto de la comunidad de la Finca Bellavista fue fundada en 2006 por los fundadores Erica Andres y Mateo Hogan después de una vista por casualidad. En ese tiempo, la propiedad de 62 acres estaba en el mercado para su venta como un lugar de extracción de madera. Ambos se sintieron obligados a buscar un futuro mejor para esta tierra encantada, la cual tenía una atracción que ninguno podía explicar desde entonces.

Ya que ninguno de los dos contaba con los medios fincancieros para adquirir la tierra, comenzaron a proponer formas de financiar la compra y crear un método diferente que finalmente pudiera tomar la tierra fuera de la posibilidad de ser abandonada. Erica tuvo la idea de crear una aldea de casas de árbol dentro de esos árboles, y envisionó algo semejante a la aldea Ewok de El Regreso del Jedi.

The Dreamer

La soñadora

Lo que pareció ser una idea espectacular fue compartida con amigos mutios, que se entusiasmaron en apoyar y motivar la idea de Erica. Entonces la palabra se espación, y luego el concepto creció, y se convirtió inclusivo en Mateo el buscar las logísticas y legalidad para seguir adelante con la idea.

Con una soñadora y un emprendedor a cargo, la visión de la comunidad comenzó a desarrollarse.

The Doer

El Emprendedor

Erica y Mateo querían crear un hogar rústico y cómodo donde los humanos pudieran coexistir junto con los animales y los habitantes especiales del bosque pluvial. Crear una experiencia de sumersión en al bosque pluvial estaba en paso con los rasgos existentes de la propiedad, y amplificó las cualidades que la Madre Naturaleza había otorgado. Con una década de trabajo duro, determinación, sacrificio, y el apoyo del equipo FBV, el sueño de la Finca Bellavista se convirtió en una realidad. Desde entonces, la Finca Bellavista se ha convertido en un paraíso independiente de redes donde la gente puede vivir en las copas de los árboles y disfrutar una vida menos ordinaria.

La comunidad ahora abarca cerca de 600 acres, incluyendo una península de bosque pluvial montañoso, una fachada hacia dos ríos de aguas rápidas, árboles grandes, jardines orgánicos, y mucha vida silvestre en Costa Rica. Un puñado de empleados dedicados, propietarios y amigos han contribuído con su tiempo, energía, y creatividad para hacer de ‘la finca’ lo que es hoy.


Finca Bellavista from Matt Rath on Vimeo.